El Diablo Viste de Prada en tu oficina! Lo q aprendes de un ambiente exigente
Igual recuerdas que Miranda era una jefa horrible y q Andy aprende q no merece la pena trabajar en un entorno tóxico. Pero si te quedas ahí, te estás perdiendo lo q DE VERDAD da sentido a tu carrera.
En El diablo viste de Prada, Miranda Priestly es una jefa horrible. Muy mala. Malanda Priestly, digamos. Más parecida a Cruella Deville que a una referencia como jefa.
Ahora que estamos de acuerdo en esto, viene la pregunta incómoda:
¿y si Andy la Becaria no estaba atrapada en un mal trabajo sino en el mejor lugar posible para aprender lo que todavía no sabía?
Veamos El diablo viste de Prada como nunca te la habían contado!!
La entrevista: lo que DE VERDAD busca tu jefe
Andy La Becaria busca trabajo y como no lo encuentra en un periódico “de verdad”, decide probar en la mayor revista de moda del mundo.
La entrevista es para el puesto de segunda ayudante de Malanda la Jefa (la primera es Emily, una fotocopia de Malanda pero en joven y con menos experiencia…) - “Las dos últimas que me enviaste eran inadecuadas”, le dice.
Andy es sincera en sus motivaciones para la entrevista: “Era en esta revista o en Universo del Automóvil”.
Y también es sincera en cuanto a sus capacidades: “Sé que no encajo aquí, pero soy lista, aprendo rápido y trabajaré duro”.
Y Malanda, que sabe que la actitud siempre le gana a la aptitud en el largo plazo, la contrata.
Tu trabajo es malo. El mío también. Y el de todos
Celebrando la contratación con su grupete de amigos, todos bromean porque Andy, una chica normal, no encaja en ese mundo de bolsos caros, tacones infinitos y 76 tonos diferentes de azul.
“¿En una revista de moda? ¡Te habrán contratado por teléfono!”
Y sin embargo el único amigo que sabe de moda establece claramente que es un puesto de élite: “Un millón de chicas matarían por ese puesto”.
Y finalmente todos, la galerista que expone cosas raras, el analista de mercado cuyo trabajo no significa nada y el novio cocinero, reconocen que sus trabajos tienen un componente malo, así que brindan: “Por los empleos que pagan el alquiler”.
E incluso si algo es tu hobby, en el momento en que empiezas a cobrar por ello, eso añade una dosis de presión que provoca que también sea un mal trabajo.
Todos los trabajos requieren esfuerzo, foco, preparación… los que no lo requieren no están pagados porque la gente los hace gratis.
Una cosa es que tu jefe exija de más, otra que tú te esfuerces de menos
Total que Andy empieza a trabajar y al contestar su primera llamada queda claro que no se lo toma en serio: “¿Podría deletrear Gavanna?” - chica, búscalo en Google.
Nigel es la mano derecha de Malanda, y quiere ayudar a Andy, así que le trae zapatos de tacón.
“No creo que los necesite, Malanda conoce mi aspecto” - dice Andy.
“¿Y tú?” - le replica Nigel.
Andy es consciente de sus fortalezas (inteligente, experiencia en la uni, currante…)
Pero ignora sus debilidades y por eso no puede corregirlas.
“No voy a quedarme en el mundo de la moda, así que no veo por qué tengo que cambiar todo de mí solo porque tengo este trabajo”.
El camino del aprendizaje es:
No sabes lo que no sabes — Andy está aquí
Sabes lo que no sabes
Sabes lo que sabes — Y necesita llegar aquí (al menos)
No sabes lo que sabes
De la incompetencia inconsciente a la competencia consciente
Cuando “no sabes lo q no sabes” es muy fácil liarla. El primer encargo de Malanda es un desastre hasta que llega Emily, o sea Mini-Malanda, y lo resuelve. “Malanda, tengo a Patrick por la línea 2”.
Mini-Malanda está haciendo méritos para, por fin, poder acompañar a la jefa a la semana de la moda de París.
Al acabar la jornada Andy se queja a su novio: “Todas se comportan como si curaran el cáncer. Pero solo venden a la gente cosas que no necesitan. Solo tengo que soportarlo un año. Pero no voy a dejar que me afecte”.
El ritmo de encargos la supera y Andy va hasta arriba, pero sabe que si resiste vence y, casi sin darse cuenta, va aprendiendo.
“Quieta, mira y escucha” le aconseja Nigel cuando Andy va a su primera reunión de repaso general.
A los pocos meses lo que antes era un problemón, ahora lo resuelve de memoria.
Ahora ya es ella quien localiza a Patrick y lo pone en espera en la línea 2: “Malanda, ¡tengo a Patrick!”.
No sabes lo que no sabes — Andy empezó aquí
Sabes lo que no sabes
Sabes lo que sabes — Pero ha llegado aquí!!
No sabes lo que sabes
El problema con el ciclo de aprendizaje es que tú lo puedes ver desde dentro, pero los demás no lo ven desde fuera.
Ojo con los que te dicen que abandones. Igual piensan más en ellos que en ti
El padre de Andy viene de visita y le da pasta para que pueda pagar el alquiler. “Estamos preocupados hija. Curras mucho, cobras poco…”
El consejo es bienintencionado, pero cuidado con la motivación:
“No entendemos por qué dejaste Derecho para ser periodista”
Cuidado con los consejos que te llevan donde otros quieren que estés.
Pero Andy a estas alturas de su aprendizaje ya sabe lo que quiere y que puede conseguirlo:
“Papá, debes confiar en mí. Trabajar con Malanda te abre muchas puertas”.
Los trabajos son buenos o malos, según la racha
Hace unas semanas Andy recibió un broncazo porque, en mitad de un huracán, no pudo conseguirle un avión a Malanda para volver a casa a ver el recital de fin de curso de sus hijas.
Ahora Malanda le encarga algo aún más difícil. Conseguir para las niñas el manuscrito del quinto libro de Harry Potter antes de que salga a la venta.
Y… ¿sabes qué?
Andy lo consigue.
Porque ya cuenta con la experiencia, los contactos y el desparpajo para usarlos.
“¡Solo una copia!?” - le critica Malanda.
“No. Esta es para usted. Ya les he hecho llegar las suyas a las gemelas”.
Tu percepción del trabajo cambia conforme recorres los cuatro estados del aprendizaje.
Cuando creces has de decidir: cruzando (o no) esas líneas rojas
Ahora Andy ya está cogiendo más responsabilidad, porque sabe dominarla. Y eso impacta en las otras facetas de su vida (salud, amigos/familia).
“Mi vida personal pende de un hilo” - le confiesa a Nigel, porque su novio cocinero se enfadó de que no pudiera ir a su cumpleaños.
”Únete al club” - dice Nigel - “es lo que pasa cuando empiezas a rendir.”
Y es que una carrera con sentido, una familia que te quiere y buena salud no son regalos, son botín, que consigues con tu esfuerzo y decidiendo en cada momento el peso de cada cosa. (tira del hilo aquí)
El caso es que Malanda ahora confía más en Andy que en Mini, su primera ayudante.
“La semana de París es la más importante para mí y necesito llevarme al mejor equipo posible. Eso no incluye a Mini. Díselo tú”.
Andy irá a Paris en vez de Mini, lo que le provoca estrés y malos sentimientos todo a la vez.
Sus amigos lo notan:
“Eh. Me paso el día haciendo reducciones de oporto, no trabajo en una ONG” - comenta el novio - “No me importaría que te pasaras la noche haciendo striptease siempre que lo hicieras con honestidad”.
La vida es hacer malabares con tres bolas: salud, familia/amigos y trabajo. De esas tres bolas, dos son de cristal y una de goma. Elije con cuidado cuál dejas caer.
Los jefes también lloran
Andy va a entregar el libro y se encuentra a Malanda con los ojos enrojecidos porque su marido le ha pedido el divorcio. Como le dijo Nigel antes, tu vida personal se resiente cuando empiezas a rendir. Y Malanda no es una excepción.
Porque todos son humanos. Puedes pensar que tu jefe tiene distintos problemas que tú. Y te equivocas. La única diferencia es que a ellos les dan más dinero que a ti por resolverlos.
Más dinero solo te resuelve un tipo de problemas. Los de dinero.
Trabajar BIEN no es necesariamente MALO para tu carrera profesional
Vuelve a leer el título que no me he equivocado.
Resulta que Nigel lleva 18 años currando con Malanda y parece que por fin va a conseguir el ascenso soñado.
Pero Andy se entera por sus contactos que Malanda va a ser reemplazada por una redactora más joven aunque sobradamente preparada. Aunque Andy intenta avisarla, Malanda no se da por enterada.
Y el caso es que Malanda estaba negociando ya para que eso no pasara. Y en la negociación para mantener su puesto, le da a la redactora joven el ascenso que le había prometido a Nigel, su mano derecha.
Así que Nigel, que merecía el ascenso, no lo consigue. Y una persona que no lo merecía lo ha conseguido. Todo para que Malanda conserve su puesto.
Trabajar bien no es necesariamente malo para tu carrera profesional. Pero hay que saber combinarlo con el politiqueo de oficina. (tira del hilo aquí)
¿Ha sido egoísmo por parte de Malanda?
Si no estás dispuesto a meterte en politiqueos, te gobernarán aquellos que sí
Cuándo es el momento de cambiar de trabajo
Puede que Malanda haya hecho su politiqueo por egoísmo. Pero también porque piensa que es lo mejor para el negocio:
“La verdad es que no hay nadie que pueda hacer lo que hago yo. Todos los diseñadores, fotógrafos, modelos top… me seguirían a donde fuera”.
Pero a Andy le parece una jugada sucia…
“Yo no habría sido capaz de hacerle esto a Nigel” - critica.
“Ya se lo hiciste… a Mini”.
“No tenía elección.”
“Sí la tenías. Y elegiste ascender”.
Hay tres motivos para cambiar de trabajo:
cuando dejas de aprender,
cuando dejan de reconocerte lo que aprendiste,
o cuando lo que aprendiste te lleva a traicionar quién eres.
Y entonces Andy se da cuenta de que ya ha aprendido todo lo que podía de Malanda y que seguir creciendo le hará traspasar demasiadas líneas rojas. Es el momento de marchar, no como Nigel, que seguirá con ella a pesar de todo, esperando un ascenso que nunca llega.
Si eliges bien el momento de tu marcha, te recordarán con cariño en tu anterior trabajo:
“Tu antecesora te ha dejado el listón muy alto” - dice Mini a la sustituta de Andy.
Y tendrás más fácil encontrar el nuevo trabajo:
“Malanda me dijo que has sido su mayor decepción y si no te contrato soy idiota. Algo habrás hecho bien” - le dice a Andy el editor que la entrevista para su periódico favorito.
Conclusión
Si no hace tiempo que no has visto la peli, dale un tiento. Te va a sorprender.
Si no la has visto nunca, olvídate del cuento de la Cenicienta y revísala pensando en tus compis, tu jefe y tu oficina.
Porque Andy no terminó siendo como Malanda quería… Pero Malanda, Mini y Nigel la hicieron mejor profesional, dándole herramientas que ella decidirá cuándo usar si el contexto lo requiera.
El diablo viste de Prada no es una historia sobre una jefa mala.
Es una historia sobre una trabajadora entrando en un negocio que no entiende.
Sobre aprender las reglas. Sobre decidir cuáles conservar.
Y sobre descubrir que la pregunta no es: “¿Este trabajo me gusta?”
Sino: “¿Este trabajo me está convirtiendo en alguien que quiero ser?”
Porque el talento no es encajar en todos los sitios, sino aprender al máximo de ellos hasta que encuentras tu siguiente sitio.












