Rocky, el edadismo y tu carrera profesional: la peli como nunca te la habían contado
Un buen profesional fuera del mercado laboral durante demasiado tiempo consigue una última oportunidad para descongelar su carrera, gracias a su coraje, a sus amigos y a una buena dosis de suerte.
Rocky no es un boxeador fracasado. Es un trabajador con un currículum envidiable (44 victorias por 4 derrotas) y buenas habilidades personales (todo el mundo le conoce en el barrio) que lleva tiempo fuera del mercado laboral.
¿Por qué?
Porque todos (su manager, el promotor, sus amigos) piensan que sus buenos tiempos quedaron atrás. ¡Hasta el mismo Rocky lo piensa!
Así que su carrera profesional está congelada y no encuentra forma de volverla a la vida.
Este mes vemos “Rocky, el edadismo y tu carrera profesional”, ¡¡la peli como nunca te la habían contado!!
Y recuerda… “Yo trabajo aquí, porque no sé cantar ni bailar!”
1. La carrera congelada: el problema no es tu edad, sino cómo ven tu carrera los demás
La peli arranca con Rocky recibiendo candela en un combate de barrio.
Nadie cree ya en Rocky.
Ni su amigo, que le pregunta, “¿Puedo apostar a que aguantas tres asaltos?”.
Ni su segundo, que le abronca por su técnica “¡Pega con la izquierda, hombre!”, y le remata con “¿Quieres un consejo? Retírate”
Aunque Rocky hace su trabajo ganando la pelea, el promotor tampoco cree en él.
“¿Cuándo me darás otra pelea?”, le pregunta Rocky.
“No sé, tal vez dentro de dos semanas”. O dos meses. O nunca. ¡Quién sabe!
Si Rocky fuera joven, la gente le juzgaría por su potencial. Pero siendo un madurito, nadie le ve por lo que podría hacer, sino por lo que ahora está haciendo. A Rocky, independientemente de lo bueno que sea, se le ve como un boxeador de barrio.
El problema no es tu edad, sino la edad que parece tener tu carrera profesional
Demasiado viejo para que le den responsabilidad, demasiado joven para jubilarse. Pero de algo hay que vivir, así que Rocky hace de “jefe de proyecto latiguero” para Gazzo el Prestamista.
2. Un buen MVP es mejor que un mal producto
LuisMi el de la grúa va retrasado con su Gantt de Pagos para Gazzo, así que Rocky, como buen jefe latiguero, le persigue por el puerto para forzarle a cumplir plazos. Pero LuisMi no tiene la pasta, así que le ofrece pagarle con su abrigo.
”No quiero tu pelliza. ¡Abrígate! ¡Tienes que pensar en el futuro!” - le grita Rocky.
Y como no quiere romperle un dedo a LuisMi, ni quiere que coja una pulmonía, negocia con él un primer MVP (la mitad de la deuda) y le reporta a Gazzo que el proyecto va a tardar una semana más.
“Te dije que si no pagaba, le rompieras el dedo” - le abronca Gazzo.
”Pensé que si se tenía que coger la baja tardaría más en pagar” - razona Rocky.
”… Mmmm. Deja que sea yo quién piense” - niega Gazzo.
Rocky ha aplicado su propio criterio, pero Gazzo solo quiere alguien que ejecute ciégamente sus órdenes. Es un trabajo chungo, con escaso reconocimiento.
3. Puñetazos, pasión y profesionalidad: no es lo que haces, sino para qué.
Rocky sabe boxear y le gusta. Esa es su zona de “Pasión”.
Pero a Rocky el que le paga es Gazzo el Prestamista, para asustar a los que no entregan a tiempo. Esa es su zona de “Profesión”.
Rocky está frustrado. La forma de vencer esa frustración sería hacer coincidir Pasión y Profesión ahí en el centro, pero para eso tendrían que ofrecerle una buena oportunidad en el boxeo.
Así que, como todos los días, va a entrenar al gimnasio de Mick Maravilla. Pero hoy descubre desconcertado que Mick le rechaza… no por viejo, sino por que no le ve potencial.
Le he dado tu armario a Diper porque “Diper es una promesa. Rocky, tú eres un tomate”.
Mick es otro más que ve la carrera de Rocky congelada y deja de darle oportunidades.
4. La zona de confort es más incómoda de lo que parece.
Cuando no te funciona la vida laboral, tener una vida familiar plena, ayuda a sobreponerte, pero Rocky vive solo y no tiene familia en Philadelphia. Su vida personal se centra en echarle fichas a Adri de La Tienda de Mascotas.
Adri es la hermana de Poli, el amigo de Rocky. Adri está en la zona de confort. Tiene un curro que se le da bien y vive con su hermano, al que le hace la comida y la cama. Adri no aspira a más y no cree que deba aspirar a más. Vive tranquila. Y es la definición exacta de “zona de confort”.
Así que cuando Poli lleva a Rocky a casa para cenar por Acción de Gracias, Adri se encierra en su cuarto para no tener que hablar con el.
Rocky intenta convencerla hablando a través de la puerta.
Pero habla de lo que puede OFRECER EL. Cuenta chistes, habla de boxeo…
Y Adri sigue encastillada en su zona de confort.
Hasta que Rocky se pone a hablar de lo que NECESITA DE ELLA. “Adri, yo no tengo a nadie. ¿Saldrás conmigo?”.
Y es entonces cuando ella se pone su mejor rebequita, se calza el gorro hasta las cejas, se arma de valor y sale, desde su zona de confort, a experimentar con el nuevo rol de novieta de Rocky.
No puedes sacar a nadie de su zona de confort.
Lo que puedes hacer es mostrarle dónde es útil y dejar que salga por su propio pie.
5. Lo importante de la visión, para poder crecer
A Adri le encanta patinar sobre hielo, así que aunque a Rocky no, en su primera cita, consigue que le abran a ellos solos la pista de patinaje.
Rocky se ha pasado media peli dando consejos a los jóvenes del barrio. “Si vas con gente buena, tendrás buenos amigos. Si vas con colgadetes, tus amigos serán colgadetes. ¿Lo ves? Pura matemática!”.
Esos consejos siempre caen en saco roto. Pero con Adri es diferente. Adri ahora se siente útil (ayuda a Rocky) pero ADEMÁS recompensada (Rocky le reconoce su aportación).
Así que tras unas semanas saliendo juntos, cuando Poli le llama desagradecida, ella le suelta, “¿Qué te debo yo a ti?!?!? Haces que me sienta derrotada… y yo no soy una derrotada!!”
Cuando sales de la zona de confort, empiezas a crecer
6. Esa super-oferta laboral te llega por suerte… pero es suerte que has construido tú
A Rocky le avisan del gimnasio. “Han llamado para ofrecerte una pelea”.
¿Le llaman por su trabajo duro? No.
¿Le llaman por su ilusión? Tampoco.
¿Le llaman por su fe en sí mismo? ¿Por su resiliencia? ¿Por su capacidad? … Nada de eso.
Le llaman para ofrecerle curro por pura suerte ciega. El aspirante al título se ha lesionado y Apollo el Campeón ha invertido una pasta para sacar el proyecto en navidades y ahora no puede cancelar la pelea sin palmar la pasta.
Suerte ciega. Rocky no hizo nada para merecerla.
“Si no hay un contrincante digno, busquemos una novedad”, dice Apollo. Y su equipo busca en el anuario de boxeadores de Philadelphia y ahí aparece Rocky.
Ojo.
A Rocky le llaman por “suerte ciega”.
Pero si Rocky no hubiera seguido peleando todos estos años, no aparecería en el anuario, y no le habrían llamado a él. Esa es la “suerte construida”. La que Rocky ha ido haciendo día a día con cada entrenamiento en un local cochambroso y mes a mes con cada combate de barrio.
Solo tu esfuerzo (suerte estudiada y construida) no es suficiente.
Necesitas suerte (ciega o buscada).
Pero solo con suerte (ciega o buscada) no es suficiente.
Necesitas esfuerzo (suerte estudiada o construida)
Así que Rocky se va a hablar con el equipo del campeón, pensando que le llaman para hacerle de sparring. Para ayudarle a entrenar.
7. El síndrome del impostor te limita y no se cura triunfando
Rocky va a la entrevista de trabajo con un Síndrome del Impostor a la altura del Comcast Center (297 metros).
Así que Rocky empieza la entrevista de trabajo rebajándose: “Seré un buen sparring para el campeón”, les dice.
Si rebajas suficientemente tus expectativas,
no necesitas sentirte mal por no cumplirlas…
pero pierdes oportunidades.
”No, pibe. La entrevista es para un C-Level”, o sea Champion del Mundo. Le contestan.
“Gracias, pero no”, contesta Rocky. En realidad mi inglés no es tan bueno como puse en el CV. Y en el curso de Python no aprendí casi nada. Y lo de ofimática lo tengo muy oxidado. “No sería un buen combate”. Concluye.
Rocky se ha pasado tres cuartos de peli intentando que la gente crea en él con eso de “Anoche estuve estupendo. Tenías que haberme visto”.
Pero ahora que tiene la oportunidad real, le da el canguelo.
¿Qué es lo que le ayuda a seguir? La gente que, desde fuera, le anima. Su novia Adri, que le apoya siempre. Y Gazzo El Prestamista, que le adelanta pasta para que pueda dedicarse a tiempo completo a entrenar. Y su amigo Poli, que le presta la cámara frigorífica de su jefe para que pueda entrenar dándole caña a las vacas congeladas.
8. ¿Quiénes son tus sponsors? Rodéate de quien te hace mejor
Rocky se rodea de Adri, que siempre le apoya, Gazzo El Prestamista, que le financia y Poli, que le presta el local para entrenar. Pero le falta un entrenador…
El viejo Mick Maravilla, le echó del gym hace unos días, porque no le veía potencial a Rocky.
Pero ahora… ¡ay! Ahora con la oportunidad para pelear por el mundial el potencial está ahí, claro como el agua clara. Y Mick se ofrece a entrenarle.
¿Dónde estabas tú cuando, para ahorrar, me alimentaba solo de ramen como los fundadores de AirBnb? Me tenías que haber ayudado hace 10 años, ¡leñe! - grita Rocky.
Pero Rocky sabe que los buenos jefes hacen el mejor cesto posible con los mimbres que tienen, y Mick Maravilla es su mejor opción. Así que no se deja guiar por el orgullo, sino por el deseo de mejorar… “No tengo piernas, no tengo fondo, pero combatiré aunque me rompa el alma! ¿Quieres ayudarme AHORA?… ¡pues aquí estoy!”.
Hay dos tipos de buenos líderes.
Los que consiguen formar un equipo de genios.
Y los que consiguen, con gente normal, formar un equipo genial.
9. Lo importante de medir tus progresos.
Rocky se levanta antes del alba, come mucha proteína, sigue las indicaciones de Mick Maravilla, corre y corre y corre... Incluso sacrifica parte de su tiempo con Adri para poder entrenar. Cuando Adri se pone cariñosa, le rechaza con un “Ahora, no. No se puede jugar durante el entrenamiento, Adri, te quita fuerzas”.
Pero… ¿Cómo saber si el entreno es efectivo?
Rocky necesita un benchmark. Un indicador que le diga si va progresando. Y para eso usa las míticas escaleras de la biblioteca pública.
El primer día de entreno, empieza a jadear en el cuarto escalón y llega a la cima a gatas.
Pero un mes después, ¡ah! el entrenamiento funciona, porque llega saltando escalones de tres en tres y ahora puede hacer posturitas en la cima para que le acaben haciendo una estatua!
No se trata de esforzarte.
Se trata de poder comprobar cómo de efectivo es ese esfuerzo.
Y ajustarlo cuando necesitas que lo sea aún más.
10. Lo importante no es cumplir los sueños, sino pelear por ellos
Durante su mes y medio de entrenos, Rocky ha progresado. Y lo sabe. Además se ha ganado el respeto de Mick, el amor de Adri y el reconocimiento de todo el barrio.
Peeeeeeero… Llegado el día de la pelea, Rocky sabe que por mucha proteína que haya tomado y muchas escaleras que haya subido, sigue siendo un manta comparado con el campeón del mundo.
“No le puedo ganar, Adri. No estoy a su altura”, confiesa.
Porque, al contrario de lo que te quieren hacer creer desde pequeño, desearlo y esforzarte no es garantía de triunfo. Es solo el primer paso mínimo imprescindible para conseguirlo.
Triunfar o no, depende de muchos factores que nunca podrás controlar.
Solo puedes controlar el dar lo mejor de ti.
Hace 80 minutos de peli Rocky estaba hecho un trapo, estaba solo y no trabajaba de boxeador.
Ahora está hecho un torete, tiene el amor de Adri y va a ganar más dinero en una pelea que en toda su carrera.
Y ahí entiende que perder hoy contra el campeón del mundo no debe hacerle sentir fracasado.
“No me importa perder”, dice. “Si suena la campana y aún me tengo en pie, sabré que no he sido solo otro idiota del montón”.
Lo importante de los sueños no es conseguirlos. Es saber que has peleado por ellos tanto como podías.
11. El fracaso y el éxito: no dejes que te engañen
Así que suena la campana y ahí va Rocky, al ring, a pelear por sus sueños. Pero tiene claro lo que realmente le importa. ”No te vayas”, le ruega a Adri cuando la deja esperando en el vestuario. “Salgo ahí a ganarme las lentejas. Me van a poner la cara como un mapa de Irán. Pero todo tendrá sentido si te tengo a mi lado”.
Pasan rápidamente los asaltos y, aunque Apollo es el primero en 50 peleas que consigue romperle la nariz, Rocky se sostiene. En el último asalto, hasta pone al campeón en problemas y parece que lo va a tumbar…
¿Conseguirá Rocky triunfar contra todo pronóstico?…
Pues… ¡No! Claro. Suena la campana, el campeón sigue en pie y gana la pelea a los puntos.
Tuviste una oportunidad, pero no te daré más. Le dice. “No habrá revancha!”.
“¡No la necesito!”, contesta Rocky, que sabe que lo importante no era ganar el cinturón, sino convertirse en su mejor versión peleando por él.
Así que, ¿Qué hace justo tras acabar el trabajo? Llamar a “Aaaaaaadriiiiiii". Y cuando ella llega al ring, Rocky sorprendido le dice, “¡No te has ido!”
”Te quiero”, dice ella.
”Te quiero”, responde él.
Conclusiones: la carrera congelada, los apoyos y el resultado.
Rocky es la historia de un buen profesional y buena persona, que se vio atrapado en una carrera congelada, sin apoyos y sin salidas. Siguió haciendo las cosas lo mejor que sabía y eso (suerte construida) le llevó a estar en el sitio adecuado cuando la oportunidad (suerte ciega) llegó.
Rocky es una historia laboral que acaba bien aunque el PROTAGONISTA PIERDE. Me corrijo. No acaba bien. ACABA EXCELENTE. Porque no transmite el equívoco mensaje de “si quieres, puedes”, sino otro más acertado… y más útil.
Si eres un profesional, sigue intentando mejorar, aún cuando el el mercado no te de oportunidades. Si la oportunidad llega, estarás preparado. Y si no llega, podrás sentirte satisfecho de haber hecho todo lo posible.
El resultado final estuvo siempre fuera del control de Rocky, pero lo que sí pudo controlar es haber hecho todo lo posible para obtener el mejor resultado.
Si te has quedado con ganas de más…
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Será que estoy un poco como Rocky, me ha gustado mucho. Y de fondo me suena Eye of the tiger 😄